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Paolo Girardi

Paolo Girardi

Por Niklas Göransson
Traducido por Ulises Lombana

El pintor italiano y gladiador del heavy metal Paolo Girardi ha estado luchando toda su vida; desde la violencia doméstica de la infancia y guerras en alfombras de lucha libre hasta el adversario más amargo de todos – él mismo.

– Mis días consisten principalmente de pintar en el estudio, que es donde duermo en la noche. Prefiero usar mi dinero para viajar y para comer en restaurantes más que en pagarle renta a un extraño. A veces hago caminadas o ayudo a un amigo con trabajo de granja, pero mi vida generalmente gira alrededor del arte. Vivo en un pueblo pequeño, hermoso, antiguo y de mente cerrada – es difícil seguir siendo yo aquí cuando todos son aplastados por su mentalidad y cultura. Aún así me encanta todo esto; no desarrollarás un carácter fuerte sin obstáculos y complejidad. Cada experiencia nos eleva y nos enriquece, en mi opinión.

Resulta ser que Paolo sabe sobre situaciones difíciles. Mientras luchaba por desarrollar sus habilidades artísticas, solía rozar la relativa pobreza – incluso teniendo que cultivar sus propios vegetales para ahorrar dinero.

– Tenía que levantarme temprano cada mañana e ir a mi jardín, Italia es de clima caliente así que quemarás tus plantas si las rocías después de las 8:30 am, o antes de las 8:00 pm. Cada periodo de vida tiene tus altos y bajos: era más joven y más pobre pero también tenía más energía – más vehemente, instintivo, y fatalista… ¡Un guerrero soñador! Ahora que soy financieramente estable y maduro me he convertido en alguien más racional, calmado, y lento. La vida sigue, siempre soy feliz. He sido un hombre joven, ahora soy un hombre.

Aunque la calidad de vida ciertamente es mejor hoy en día, Paolo dice que los bajos se hacen peores a medida que uno envejece. Él era significativamente más despreocupado en sus años jóvenes.

– Estaba lleno de energías infinitas – mi cuerpo y mente parecían eternos, la pasíon juvenil me hizo una máquina de guerra en todo lo que hacía. ¡Ahora eso es impensable! ¡Mi cerebro y mi cuerpo se ven enfermos para mí, jaja! Pero todos me dicen que no he cambiado nada… Estoy feliz por eso. En ese entonces era un restaurador de frescos, solía trabajar días de once horas. Al ser el único empleado masculino, tenía que hacer las tareas más duras. Luego horas de lucha libre brutal y después, pintar por una hora mínimo. Considerando que tenía que mantener mi bajo peso para las competiciones, ni siquiera podía comer tanto como quería.

Suena positivamente infernal.

– No, ¡eso era el paraíso para mí! Me encantan los desafíos. La gente siempre me dice lo grandes que son mis pelotas. No tenía idea de lo que mi futuro aguardaba, claro, pero seguí haciendo muchas cosas simultáneamente para abrirme tantos caminos como pudiera. Estoy seguro que el destino que me escogió, y que escogí, fue lo mejor que pudo haber en mi vida.

¿Siempre estuviste seguro de que lo lograrías?

– Un soñador, un luchador, un creador siempre sabe inconscientemente que tendrá éxito algún día, tarde o temprano. Pero la confianza no es una excusa para no esforzarte al máximo. Nunca descansé, nada de relajación – nunca renuncié a mis sueños y esperanzas. El sol italiano me ha enseñado mucho; siempre he creído en los horizontes más allá del enorme y oscuro vacío en mí, vuelo hacia espacios abiertos más allá de la muerte y el dolor.

Parte del éxito posterior de Paolo se debe a su prolífica presencias en las redes sociales. Por ejemplo, su página de Facebook tiene aproximadamente 16,000 seguidores, a quienes entusiastamente les enseña su arte reciente, su fantástico sentido de la moda, y también vídeos de sí mismo rockeando con MANOWAR.

– Después de mi arte para BLASPHEMOPHAGHER en 2011, entendí que algo había cambiado. Instintivamente, compré mi primer computadora – una súper barata y antigua. Me fue claro que tenía que enseñarme a mí y a mi arte al mundo. No había otra elección más que tener éxido, ¡quería ser alguien! No como la mayoría de los ciudadanos frustrados y miserables en la masa gris.

 

Los años adolescentes de Paolo fueron poderosamente dominados por el clásico deporte de la lucha libre freestyler – una disciplina en la cual la meta principal de los practicantes es fijar al oponente en el suelo.

– Recuerdo con extremo orgullo y emoción mis victorias y derrotas en la alfombra. Es la mejor educación fundacional que un hombre podría tener – un arcáico deporte de sacrificio, gloria, miedo, dolor, amor, competición, odio, vehemencia, sangre, prueba, pasión, pasión, pasión…

He entrenado un poco de lucha libre, y debo decir que posiblemente es el tipo de actividad física más dolorosa y horrible a la que jamás me he sometido – odié cada segundo de ello. Alcanzar un nivel competitivo internacional como Paolo lo hizo durante su carrera debe haber requerido de fortitud mental y dureza hasta un punto que apenas puedo imaginar.

– Mi padre me obligó a practicar lucha libre porque tenía un simple ambiente tradicional, no como el resto de deportes que él consideraba estaban llenos de idiotas. Tenía quince, y mis primeros días… Bueno, mi primer año en la alfombra, fue absolutamente traumático. Consideraba la lucha libre un deporte para homos, con todos los manoseos y toqueteos. Mientras tanto, mi padre me daba golpizas en casa… Puñetazos y patadas.

El padre de Paolo venía de las montañas, donde esta clase de “amor duro” era la forma estándar de tratar a los niños y animales.

– Bueno, después de cansarme de esos puñetazos empecé a tomarme la lucha libre en serio, esperando vengarme de mi padre alguna vez. Cada vez que luchaba, cada oponente, sentía las manos de mi padre en mí – esas seculares manos de opresión, de humillación. Mi orgullo no podía mantenerse en silencio.

Además de entrenar para alejar a su violento padre, Paolo comenzó a ver a la lucha libre con ojos muy diferentes.

– Se estaba volviendo un deporte estéticamente hermoso, clásico, antiguo, Olímpico y primordial. Entró por completo en mi alma y convirtió a este delgado, introvertido y tímido niño en un hombre… Un hombre con defectos, ¡pero siempre un hombre! Creo que ya había una alma luchadora en ese débil niño – la lucha libre expone tu verdadero carácter, tu naturaleza y tu personalidad real. Me ha obsequiado los regalos del auto-sacrificio, la vehemencia, los sueños, el amor, y la pasión. Cualidades que en mi opinión son esenciales en cada expresión artística.

Con el paso del tiempo, Paolo se dio cuenta que su venganza se llevaría a cabo no por medio de devolver la violencia física sino al superar las bajas expectativas de su padre. Por lo tanto, lo que ahora ha logrado con su vida y su carrera como artista profesional es la mayor retribución imaginable.

– En 2007, mi padre me dijo en su lecho de muerte cuando estaba muriendo de cáncer cerebral: “¡Nunca has hecho nada bueno en tu vida y eres una persona sin éxito!” Yo pensé, “Okay, le debo ganar. Me vengaré, ¡seré el mejor! Patearé a los que me odian y a toda la gente que nunca creyó en mí y los enviaré de vuelta a los agujeros de mierda de los que vienen.”

Poco después de la muerte de su padre, Paolo compitió en las Nacionales de Lucha Libre Freestyle 2007 en Nápoles.

– Gané la medalla de bronce pese a ser un atleta viejo de 33… En mi cabeza, aún escucho esas palabras ardientes antes de su muerte. Soy un animal, no puedo dejarlo ganar – nunca, a cualquier costo.

Paolo dice que cuando ve a gente con padres cariñosos, su reacción inicial es un deseo de haber crecido en un ambiente más amoroso y positivo.

– En el momento siguiente, siempre pienso: mi vida es mi vida, esto es lo que me convirtió en mí. No cambiaría nada. Estoy orgulloso de mis victorias y derrotas, es lo que me hace la persona que soy – lo que he hecho, sentido, vivido, pensado, y demás… Y lo mejor está por llegar. Tenemos que ser felices y luchar por lo que podemos cambiar en el presente. Hay tantas cosas por hacer en esta corta vida, no hay lugar para los lamentos o los pensamientos inútiles o demás desperdicios de preciosas energías. Actualmente conozco a mucha gente que me apoya y me ama en todo el mundo; ¡esta es mi familia de verdad! Me dan calor, amor y comprensión. Es uno de los maravillosos aspectos de mi trabajo.

Enfrentarse a un luchador con habilidad, especialmente uno el cual tenga una desventaja significante de fuerza con uno, puede ser una sensasional lección de humildad. Pienso que con la proclividad proyectil de Paolo en combinación con su enorme porte debe ser una absoluta pesadilla lidiar con él en una pelea callejera.

– Las peleas callejeras no han pasado mucho, sólo de vez en cuando. Los deportes me dieron disciplina y consciencia de los límites humanos. El asfalto no es suave como la alfombra, podría golpear a alguien contra la tierra pero tanto el ganador como el perdedor saldrían heridos. La calle no es un deporte – el deporte es más bien como una profunda, paciente y astuta partida de ajedrez.

 

Imagino que Paolo debe haber pasado por el proceso de perder peso numerosas veces a lo largo de su carrera de lucha libre. Esta es una práctica común en los deportes de combate, usada por los atletas para calificar como un peso ligero y al mismo tiempo mantener la mayor cantidad posible de masa muscular. La fuerza bruta puede hacer una diferencia cuando ambos participantes tienen la misma hablidad. Un par de días antes del enfrentamiento, el competidor comerá y beberá mínimamente mientras forzosamente suda toda el agua posible, usualmente estando sentado, completamente vestido en un sauna por horas.

– He perdido peso para cada competición en la que he estado. Lo peor fue ocho kilos en seis días, un absoluto infierno. También debo añadir que no tenía mucha grasa corporal para empezar. Después de esta infernal pérdida de peso mordí la mano de nuestro chofer, quería comer sus gordos dedos porque trató de robar algo de mi chocolate. No había comido en seis días, más o menos…

Suena absolutamente abismal.

– Bueno, me encantó perder peso porque es la primera pelea que tienes que ganar. Los primeros dos días son una verdadera batalla pero después de eso, nuestros cuerpos y estómagos se acostumbran al hambre y hambruna. En mi experiencia – después de tres días ya no estás cansado y te haces inteligente, agudo, y rápido. ¡Incluso empiezas a predecir el futuro! Extraño pero cierto. Te conviertes en un animal perfecto que reacciona rápido y acordemente a cualquier cosa.

Esto suena óptimo para la creatividad artística; ¿alguna vez intentaste pintar durante una pérdida de peso?

– Sí, siempre pintaba cuando perdía peso, era más o menos lo mismo. Solía estar enfocado en mis competiciones, así que para permanecer calmado y concentrado pintaba un poco menos durante esos periodos. Incluso después del tercer día donde el estado enloquecido llegó a mí, intenté sentirme como es usual – como si mi vida no hubiese cambiado. Permanecer balanceado por dentro y afuera era la mejor solución antes de los torneos y campeonatos.

Uno de los aspectos menos gloriosos de la experiencia es de una naturaleza aromática. La rápida expulsión de los fluidos corporales conjura una espectacular variedad de los hedores más nefastos imaginables.

– Moco, catarro, podredumbra, el olor del miedo y y la derrota… Eso es un desafío. Todo cambió cuando empecé a enfrentar las malas sensaciones con una sonrisa, manteniéndome balanceado por dentro. Ahí fue cuando empecé a ganar, tanto en la alfombra como contra mí mismo. Me convertí en un sonriente robot de acero, indiferente al hambre y a la sed. Noches en las que no dormía y demás, intenté sonreír en cada momento.

Sonreír acciona un cierto proceso neuroquímico que regula la salud y la felicidad, también libera dopamina, endorfinas y serotonina – hormonas que pueden inducir una relajación física y mental, actuar como analgésicos naturales, e incluso alterar la presión sangúinea y el ritmo cardíaco. Así que aunque sonreír en las dificultades puede sonar un poco chiflado, de hecho hay una ciencia sólida tras de ello. Como dice el dicho: sonríe, y el mundo te sonreirá de vuelta.

– Después de la competición, un hambre milenial – comes cada cosa que esté en tu camino por dos o tres días. Exhausto, adormilado, más satisfecho si ganaste, a veces mareado. Aún así, pintar gradualmetne ha tomado más espacio en mis días y cerebro durante la última década. Dejé de competir en 2009, y no lucho del todo desde hace dos o tres años, ya he pintado a través de varias grandes y pequeñas heridas toda mi vida, a veces llorando mientras pintaba.

No es sólo la lucha libre la que ha sacrificado por las artes visuales – Paolo dice que inhalar las nubes de trementina con tanta intensidad por grandes periodos de tiempo lo ha despojado por completo de su sentido del olfato.

– Perdí mi sentido de olfato en 1999, cuando empecé a obligarme a estar en el estudio pintando. Años de ejercicios formales con óleo en lienzo, nunca llendo más allá del entrenamiento de lucha. Meses sin fin de vida monástica y disciplina. Aún así nunca tuve un fuerte sentido del olfato, así que no ha sido nada muy grave… Tengo mis ojos y mis manos, siempre me han dado las sensaciones más fuertes.

  • DPF

    Great interview. The 3rd issue is amazing as always.

  • Rocky

    Truly Inspirational. Praise To Master Paolo.

  • Vassago Gamori

    Kudos to you Master Girardi.
    I absolutely love your art (and attitude)
    really love how it evokes the classic old masters yet recognizably is your own distinctive dark idiosyncratics.
    {also, dig that pic…Its like you are SHITTING SKULLS!!!}